jueves, 29 de octubre de 2009

MÉXICO REQUIERE URGENTEMENTE UN CAMBIO DE FONDO EN NUESTRA MANERA DE LEGISLAR

Estoy absolutamente convencido de que es indispensable que nuestro país optimice costos, a través de eliminar a los legisladores plurinominales, ya que simple y sencillamente, los ciudadanos no votamos por ellos, y los partidos nos los imponen de una manera convenenciera y autoritaria, además de que por desgracia vienen resultando elegidos aquellos, por los que no votaríamos de ninguna manera, ya que son los más extremistas y nefastos, los menos preocupados por sacar a nuestra patria adelante y quienes más trabajan para asegurar sus obscuros objetivos personales, escudados en el fuero que cobija todas sus ilegalidades.

No obstante, si bien esta acción significaría un logro maravilloso en el aseguramiento de un futuro prometedor, el problema todavía no quedaría resuelto, ya que aún aquellos por quienes votamos, tampoco son personas competentes en su gran mayoría, sino verdaderos ignorantes, cuyas únicas virtudes son su capacidad para agachar la cabeza ante sus benefactores los partidos, con el fin de no poner en riesgo su futuro promisorio, y para irse a la cargada sin tener la más remota intención ni posibilidad de utilizar la razón (si es que esta existe), para determinar las acciones inteligentes (no populacheras) que le permitan salir adelante a nuestro sufrido país, además de estar dotados, todos ellos, de una enorme e insaciable ambición económica, y de poder.

Hace algunos años nos quejábamos del autoritarismo y la prepotencia del gobierno en turno, y ahora estamos igual o peor, ya que vivimos bajo el yugo de la prepotencia y autoritarismo, aunado a la estupidez de una recua de legisladores, quienes en aras de defender sus posiciones privilegiadas, y sumidos en una ignorancia patética, arremeten cotidianamente en contra de la razón, por lo que están destruyendo a grandes zancadas, el futuro de nuestros hijos y nietos, cosa que no podemos seguir permitiendo más.

Por este motivo, y sin más interés que hacer mi parte en la transformación del país, me he atrevido a hacer algunas sugerencias a la opinión pública pensante de México, con el fin de ir formando una masa crítica de mexicanos preparados, que poco a poco logremos influir en otros, hasta que la necesidad del cambio se transforme en un grito unánime nacional, que propicie el que saquemos del poder, de una vez por todas, a tanto ignorante, abusivo y prepotente, para pasar a una nueva era de participación ciudadana inteligente, basada en la ética, sin anteponer ambiciones económicas ni de poder.
Es indispensable lograr un cambio en el concepto tradicional y naturalmente equivocado, de que la política sirve para asegurar el enriquecimiento ilícito de unos cuantos pillos intocables por su fuero, pasando a su verdadera razón de ser, la oportunidad de servir a un país que nos ha dado mucho más de lo que merecemos, buscando el beneficio de nuestro pueblo, independientemente de su situación socio económica.

SUGERENCIAS

1.- La primera sugerencia, es apoyar la idea cada vez más generalizada, de eliminar a los legisladores plurinominales, sencillamente porque ya resultan demasiados y nos cuestan una verdadera fortuna, además de que, como lo expresé antes, no estamos votando por ellos, sino que nos los imponen los partidos de forma absolutamente autoritaria.

No obstante, esta estrategia si bien abatirá costos económicos al país, no nos permitirá mejorar integralmente, ya que debemos asegurar también las actitudes éticas y el buen desempeño de los que ocupen los cargos por voto popular, razón por la que se proponen otras medidas complementarias.

2.- La segunda sugerencia, es que deben definirse condiciones mínimas para ser aspirante a ocupar un cargo legislativo, para que los ciudadanos estemos seguros de que los candidatos que nos propongan los partidos, sean personas con la capacidad adecuada para ocupar los cargos a través de los cuales finalmente nos estarán representando, porque no tenemos por qué vernos obligados a aceptar que nos represente un ignorante.

Las condiciones propuestas son:

A.- El candidato debe poseer estudios equivalentes a una carrera profesional con un post grado.
B.- Debe tener como mínimo, 10 años trabajando fuera de las instituciones públicas y de los partidos políticos, con el fin de asegurarnos de que sean verdaderos ciudadanos destacados, y con experiencia en sus especialidades, quienes vigilen y auxilien al gobierno, evitando con ello convertirse en “comparsa” o en “enemigos incondicionales”.
C.- Un comportamiento ejemplar y sin tache dentro de su profesión y como ciudadanos mexicanos.

¿Por qué?

Un legislador debe ser, debido a su responsabilidad, una persona nombrada por el pueblo para que defienda sus intereses ante el gobierno, además de que lo ayuden a desarrollar una gestión ejemplar, basada en las necesidades populares, pero también en su inteligencia y preparación, para tomar las mejores decisiones sustentables (populares o no), y sin desviarse a objetivos particulares o partidistas.

Para este fin se hace absolutamente indispensable el que cuente con experiencia y una preparación académica superior, ya que las decisiones que hoy deben ser tomadas, no pueden ser emocionales (si quieren o les gusta, o les conviene o no), sino completamente racionales basadas en la sabiduría, sencillamente porque la humanidad vive hoy la era del conocimiento, por lo que las personas no preparadas, no están capacitadas en ningún lugar del planeta, incluido México, para tomar las decisiones trascendentes que afectan a todo un pueblo.

Esto no significa una pérdida de democracia, ya que esta debe estar sustentada en la madurez de la sociedad, porque de otra forma se provoca el que las decisiones trascendentes, y por supuesto claves para asegurar nuestra sustentabilidad futura, estén siendo tomadas sin la menor responsabilidad, por personas incompetentes y estúpidas no obstante haber sido elegidas de manera democrática. Un pueblo demócrata no tiene que ser un pueblo suicida por lo que, quien aspire a obtener un cargo legislativo, debe prepararse para desempeñarlo con talento, y no sólo hacerse de un grupo de aduladores y apoyadores incondicionales, como lo han hecho tantos inútiles y muy ratas líderes sindicales, cuyos nombres es por demás mencionar, ya que todos conocemos de sus fortunas, y de sus andanzas.

Si a un niño pequeño se le dan todas las indicaciones necesarias y se le controla, no es por falta de democracia, sino sencillamente porque no cuenta con la madurez necesaria para tomar decisiones de manera autónoma, y se puede dañar. Un adulto no preparado, es como un niño incapacitado para tomar decisiones, en tanto no madure y aprenda lo necesario, para tomarlas con responsabilidad.

Por otra parte, es indispensable que los partidos políticos busquen entre el pueblo a sus mejores ciudadanos, para proponerlos como candidatos, y no echen mano de personas que siempre han estado enquistados en ellos, acomodados en una fila obediente, que les permita algún día su lanzamiento hacia la riqueza y el poder.
Es lamentable que los candidatos sean los mismos de siempre, que si no logran ser seleccionados para un cargo, los lanzan para el otro, o el otro, o se cambian de partido caprichosamente sin el menor asomo de ética, tan sólo buscando el poder, y ahora estamos viendo con espanto a una segunda generación de jóvenes, hijos y parientes de “los de siempre” que ya también están en la fila, para heredar los puestos como en una monarquía, ya que no cuentan en su mayoría ni con conocimientos ni con experiencia, y sí con las ansias de poder que ha caracterizado siempre a sus poderosos progenitores.

Este fenómeno nos hace pensar que los mexicanos nos encontramos secuestrados por los multimillonarios partidos, que además mantenemos, sin que nos arrojen algún tipo de beneficio, ¿no es un pésimo negocio para el pueblo mexicano?

3.- Nuestra siguiente propuesta es que al momento en que un legislador gane la elección, en ese momento dejará de pertenecer al partido que lo propuso, y entonces se convertirá en un verdadero representante popular, dentro de un equipo autónomo de legisladores, que se orienten hacia la búsqueda de las mejores alternativas y propuestas para México y los mexicanos, sin que absolutamente nadie les obligue a adoptar diversas corrientes o “señales”.
La labor de los partidos entonces, será detectar a los mejores ciudadanos y prepararlos en su ideología para luego lanzarlos, y dejarlos trabajar sin consignas, ya que el trabajo de los legisladores no es prepararle el camino al próximo candidato a presidente de la república de su partido, sino el de trabajar hombro con hombro con el presidente legalmente elegido, y con los demás legisladores, para tomar juntos las mejores decisiones.
Los miembros de las cámaras legislativas, deben hacer su trabajo sin que les estorben los partidos políticos a los que pertenecen.

4.- Para asegurar el que esto funcione correctamente, la siguiente propuesta es que al terminar su gestión, el legislador no podrá asumir ninguna candidatura para algún cargo de elección popular. Aunque podrá fungir como consejero del partido que los postuló (sin goce de sueldo) al culminar su gestión.

Con esta medida se logrará que el legislador sea una persona preparada, de conducta intachable, que sin seguir ninguna consigna ideológica o partidista, se dedique en cuerpo y alma, junto con el resto de sus compañeros que conforman la cámara, a definir y autorizar las mejores estrategias en beneficio de la Nación, y en virtud de que no tendrá mayores aspiraciones políticas, se concretará por su propio prestigio a hacerlo bien durante su periodo, sin verse obligado a rendir cuentas a los viejos dinosaurios, enquistados en el poder, sino al pueblo mexicano.
Por otra parte, un buen legislador, sí se podría lanzar por obtener su re elección, pero no impulsado por el partido, sino por sus resultados, validados por el pueblo mismo.

¿Se imagina qué maravilla contar con legisladores que discutan técnicamente las propuestas del gobierno, sin la carga partidista? ¿Sin verse obligados a seguir consignas ideológicas y convenencieras (más bien esto último)? ¿Se imagina ver legisladores que en vez de estar en contra del gobierno, estén a su lado ayudándolo a no equivocarse? ¿Y que cuando terminen su gestión se retiren a la vida privada y no tengamos que sufrirlos per secula seculorum?

Bueno, tal vez estas ideas parezcan utópicas, pero no porque realmente estén equivocadas, sino porque los mexicanos mantenemos como un paradigma tenebroso, a la enorme sanguijuela que nos ha destruido, y nos sigue orillando a un despeñadero como país.

Ese enorme bicho es el sistema político que como barril sin fondo, está devastando nuestra economía, ya que además de todo lo que se pierde en sueldos y prestaciones imperiales, en gastos sin sentido, en tranzas y mordidas de toda índole, en falta de decisiones inteligentes y en entorpecimiento de iniciativas, todavía tenemos que tirar $ 10 000 000 000. 00 Si, leyó bien, diez mil millones de pesos en el IFE, para cuidarlos, con el fin de que no hagan trampas estas alimañas, lo que significa que gastamos todo ese dinero, sencillamente para seguirles el juego, y asegurar que quede como diputado el pillo ignorante por el que votaron las mayorías, y no el otro pillo ignorante que hizo la tranza… y eso nos cuesta a los ciudadanos. ¿No es algo inaudito?

¿Acaso no sería mejor utilizar esa cantidad de dinero que se tira inútilmente en el IFE, para educar al pueblo, de tal manera que gracias a su mayor preparación, no se deje manipular ni engañar por todos los especimenes que conforman la política mexicana?
¿No significaría esto atacar las causas y no los efectos?

ES POR MÉXICO…QUE ES DE TODOS Y NO DE LOS POLÍTICOS
Ángel Díaz Mérigo
Escritor y consultor en procesos de liderazgo
Puebla, Pue. Octubre del 2009
www.grupodime.com

viernes, 23 de octubre de 2009

CURRICULUM VITAE DE ANGEL DIAZ MERIGO

Es Ingeniero Industrial Electricista, egresado en 1966 del Instituto Tecnológico de Veracruz. Cuenta con estudios de post grado en Desarrollo Organizacional, además de estudios en Japón a través de la Unión Japonesa de Científicos e Ingenieros (JUSE). Colaboró con HYLSA S.A. Iniciando en 1968 como ingeniero electricista de mantenimiento en la acería, culminando en 1983 como subdirector de Recursos Humanos.De 1983 a la fecha es consultor de procesos de innovación y calidad, así como de liderazgo y todo lo relacionado con la integración, y desarrollo de grupos de trabajo, orientándose hacia la formación y operación de Equipos de Alto Desempeño, área en la que cuenta con importantes logros.Ha desarrollado el modelo de participación Azcatl así como el de liderazgo: Liderazgo emocional transformador, orientado hacia el entendimiento y dominio de la mente emocional característica de los mexicanos. Es creador del término calitad, para relacionar calidad con lealtad.Ha escrito los libros: “El Dirigente” “Lo Hecho en México debe estar bien hecho” “Liderazgo para los procesos de CALITAD” “Por favor… que vamos en el mismo barco” “Calidad… Si se Puede” “El rostro humano de la calidad” y “Liderazgo emocional transformador”Así mismo es autor de las series de educación continua en fascículos coleccionables ilustrados.Ha impartido conferencias, seminarios y orientado a empresas en Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Bolivia. Es catedrático invitado para infinidad de universidades y Tecnológicos de México y Latinoamérica.

LA TECNOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN NOS ESTÁ INCOMUNICANDO

LA TECNOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN NOS ESTÁ INCOMUNICANDO

¿Te has dado cuenta, que no obstante que vivimos en la era de la comunicación cada vez estamos menos comunicados?

Analicemos algunas situaciones normales en nuestra modernísima y tecnificada vida cotidiana:

El tomar los alimentos como familia, implica en muchos casos que todos los miembros de ésta, estén con el pescuezo torcido mirando la tele del comedor, y para lo único que se hablan es para pedir el control electrónico del aparato, o para exigir de mal modo un cambio de canal.

Nuestros hijos tienen televisores y computadoras en sus recámaras, por lo que después de los breves momentos de convivencia (aunque sea sólo física), se retiran a ver sus programas favoritos, o a “chatear” con personas casi siempre desconocidas. En otros casos también, a buscar pornografía. Bueno no quiero pecar de negativo… tal vez también se encierran para buscar información constructiva (¿?)… pero el hecho es que lo hacen aislados.

Si como familia hacemos viajes o paseos, los hijos van “conectados” a sus ipods, escuchando ensimismados lo que les gusta, y por lo tanto sin hablar más que para decir que tienen hambre. Es muy común que además de conectarse todo el viaje, también vayan jugando con esos infernales aparatitos electrónicos, que los hace permanecer en estado catatónico, o sea como bultos todo el trayecto sin enterarse de nada… Y como si no fueran suficientes estos dispositivos de desintegración social, ahora las camionetas familiares vienen con un televisor, ¡y hasta con varios!

Cuando se celebra una comida en familia, a cada momento suenan los teléfonos celulares de cualquiera de los comensales, lo que de manera irremediable, interrumpe la comunicación. Quien contaba un chiste o platicaba una anécdota, se queda callado esperando a que su interlocutor salude a su compadre por los próximos 15 minutos. Cuando finalmente se reanuda la conversación, se toca otro tema pues nadie recuerda de lo que se hablaba o sencillamente “se cortó la inspiración” de quien tenía la palabra, y se quedó enojado por la grosera interrupción…

¿Y no te ha tocado viajar en un autobús foráneo por varias horas con un compañero de asiento, que todo el camino va resolviendo los asuntos de su negocio, a gritos a través de un odioso Nextel? Durante todo el camino habla a tu lado, sin dirigirte una sola de esas palabras. Como si viajara absolutamente solo o fueras un bulto.

Estas reflexiones me asaltaron, al abrir hace unos minutos mi correo electrónico, mismo que utilizo para contestarles a las personas que debido a mis libros y seminarios me consultan algo, o a mis clientes que tienen algún requerimiento, y me topé con que tenía cerca de 38 correos, (acumulados en menos de 24 horas), ocupando 48 megas del disco duro de mi computadora.
El problema fue que hasta ahora salvo dos de ellos, que tienen relación con mi trabajo, los demás están siendo de todo tipo: Chistes más sobados que una “teibolera”, videos simpáticos pero incoloros, inodoros e insípidos y además en idiomas que ni entiendo, cadenas de esas que te amenazan diciéndote que si no mandas cierta información a 132 personas, en un lapso de 15 minutos te vas a quedar impotente. La reseña del último asalto a “una amiga” o al robo de un cajero bancario. Tampoco faltan los pensamientos celestiales, llenos de piedad, pero francamente ñoños, de esos que te invitan a ser bueno, tolerante, comprensivo, amoroso, y a querer a tu prójimo como a ti mismo. Fotos y videos de lisiados, enfermos, enanitos o personas con malformaciones, que supuestamente son ejemplares, porque en vez de suicidarse, se dedican a dar conferencias motivacionales, mismos que irremediablemente te dejan deprimido, al sentirte culpable por haber nacido físicamente bien. También estoy viendo exámenes de inteligencia que acaban calificándote como tarado, y que te hacen sentir estúpido por el resto del día. Se han abierto fotos pornográficas de mujeres “malas” que en realidad están muy “buenas” y videos de actos sexuales que te dejan avergonzado de tu falta de flexibilidad y pericia, así como por tu modesta biología, aparte de interminables fotos de bellos paisajes de lugares que ni conozco y además ni me interesa conocer… y siguen fluyendo.

Descubrí al observar los remitentes, que toda esa catarata interminable de correos eclécticos, me fueron enviados por parientes y amigos muy queridos, a quienes por azares del trabajo cotidiano veo poco; Sin embargo, lo sorprendente del caso, es que a pesar de su enorme perseverancia para mandar correo tras correo todo los días del año, e incluso varios por sesión, jamás me dirigen algunas líneas a mí en lo particular, aunque sea de vez en cuando, a través de las cuales pueda yo constatar que les preocupa mi vida y salud, y que no solamente pertenezco a un impersonal y frío listado de “contactos”. Esto me hace pensar que algún día estaré muerto, y aún así continuaré recibiendo innumerables correos de amigos y parientes inclusive cercanos, que no sabrán que ya no vivo… ¿No es esto paradójico? Vivimos la era de la comunicación y estamos mucho menos comunicados que antes.

He pensado que si mandamos correos y correos, sin duda muy bellos que hablan del amor y de la bondad entre los seres humanos, ¿no sería mejor practicar estas virtudes con un “Hola Ángel ¿cómo estás?” que me hiciera sentir que alguien se acordó de mi en lo particular? ¿O que me platiquen algo de sus vidas y anhelos, o que me envíen una foto de sus hijos o nietos, o de su último viaje de vacaciones? ¿Acaso no sería esto mucho más hermoso, cercano y humano, que recibir una secuencia de paisajes impersonales, con escritos de esos que van apareciendo de manera desesperante letra por letra, y con un fondo musical de lo más cursi? ¿Por qué no nos comunicamos como en otros tiempos en los que se utilizaban las cartas, que además de hacernos sentir acompañados y queridos, hasta nos permitían practicar nuestra ortografía y redacción? ¿Acaso esta maravillosa tecnología como lo es el Internet, no podría ser utilizada para lograr una verdadera comunicación profunda entre las personas alejadas por la distancia?

Tal vez al leer esto, alguien me tache de “ruco”, pasado de moda o que no se “alinea” a las tendencias de la modernidad, sin embargo, lo único que yo deseo, y por lo que trabajo todos los días, es para que no perdamos los seres humanos, la capacidad para integrarnos, al adoptar las técnicas modernas de robotización y masificación, que hoy afectan de manera creciente a la humanidad, y sobre todo, para que no caigamos también en el nuevo tipo de “amor tecnológico o virtual” que nos obligue a considerar, que el recibir un enorme número de mensajes impersonales al día, mismos que además se les ha enviado también a otros 52 “contactos” más, como si fuéramos miembros de una manada de personas iguales, es una muestra de que alguien se preocupa por mi, y de que me tiene presente en su corazón.

Frente a mi computadora, y todavía esperando que acaben de abrir los 3 mensajes que aún faltan, me estoy haciendo el propósito de no seguirle el juego a la “tecnología de lo impersonal” por lo que me comprometo conmigo mismo, a que si le envío un correo con información del tipo que sea, a algún amigo o pariente, lo haré porque estaré bien seguro de que le va a servir, como si le obsequiara un regalo personalizado, que le escogí sólo a él, porque conozco sus gustos o necesidades, además de que siempre llevará mi saludo personal, con el que le muestre mi cariño, y si fuera el caso mi nostalgia… ah, y no le mandaré copias a nadie más.

Y como finalmente acabaron de “bajar” todos mis correos, termino esta reflexión invitándote a que la próxima vez, si quieres enviarme algo que realmente me haga sentir tu cariño hacia mi, siéntate ante tu computadora y mándame a mí, y sólo a mí, sin copias para nadie, unas líneas que comiencen con “Hola Ángel, me acordé de ti, ¿cómo estás?”

Fragmento del libro “Por favor… que vamos en el mismo barco” orientado hacia el retomar los valores como única forma de asegurar la armonía y el bienestar de la sociedad contemporánea. Edición 2009
Autor: Ángel Díaz Mérigo

jueves, 22 de octubre de 2009

EQUIPOS DE ALTO DESEMPEÑO… ¿EN EMPRESAS DE ALTO DESEMPEÑO?

Hoy se ha popularizado la estrategia de formación de Equipos de Alto Desempeño (equipos autodirigidos), como una manera de asegurar la participación de los trabajadores en las organizaciones, ya que ante el embate de la sangrienta competencia internacional, se hace indispensable contar con “colaboradores incondicionales” y no con los tan comunes “enemigos a sueldo”, consecuencia casi siempre, de la gestión de directivos con severas dificultades para propiciar la participación, y compartir la toma de decisiones con personas, que deben sencillamente convertirse en obedientes, bajo la idea equivocada de que no tienen su misma preparación y de que por cultura, están en contra del trabajo.
Los Equipos de Alto Desempeño, difícilmente se pueden implementar en empresas, cuyos ambientes organizacionales no han sido debidamente barbechados para la siembra de esta nueva forma de participación, existiendo algunas con climas de trabajo tan adversos, que requieren de un cambio total, antes de decidirse a involucrar al personal en esta nueva forma de trabajo, altamente participativo.
¿Qué es lo que puede suceder si algún director general, impresionado por los avances logrados en empresas que ya trabajan bajo estos sistemas extremos de participación, exige a su director de recursos humanos, que le desarrolle una estrategia de este tipo para el próximo mes, con el fin de impresionar a los accionistas en su reunión anual?
Pues sucederá lo que en cientos de organizaciones que creen, que tan sólo preparando un show inicial, con un gran contenido motivacional de “si se puede”, van a lograr resultados comparables a los de las que han alcanzado resultados excelentes como consecuencia de su perseverancia, a través de largos años de corregir errores, y descubrir nuevas orientaciones sobre la marcha. Esta directriz, aunada a una estrategia light tipo escenografía, redundará rápidamente en una pérdida de entusiasmo colectivo (y de recursos), porque sencillamente no evolucionará, al no percibir la gente un cambio real y honesto en la forma de dirigir, y que además sea compartida por todos los directivos de la empresa, quienes por el contrario, lo considerarán una locura del director general coludido con su director de recursos humanos, por lo que habrá que apoyar la idea en las juntas directivas (para no convertirse en kamikazes), pero que rechazarán con su critica abierta ante sus colaboradores más cercanos, que se encargarán de “regar el veneno” hacia abajo y hasta la base generando la desilusión, y por lo tanto, la pérdida de la motivación inicial.
La buena noticia es que los Equipos de Alto Desempeño, son una consecuencia de un buen ambiente de trabajo que los propicia de manera casi natural, lo que quiere decir que se forman solos cuando el personal está conciente de los retos que enfrentan. Un error en el que hemos caído, es pensar que la gente no se involucra ni colabora con la mejora de los resultados de las organizaciones, por alguna situación especial relacionada con el desprecio a la fuente de trabajo, lo que resulta un error muy injusto. La falta de involucramiento, obedece a que sencillamente nadie los ha invitado a participar, y por el contrario, sólo se les ha exigido que obedezcan sin ser tomadas en cuenta sus opiniones, sugerencias o cuestionamientos, ¿de dónde va a partir entonces su entusiasmo por coadyuvar con los resultados del negocio, si no son considerados parte del negocio?
A continuación, me orientaré a plantear algunas ideas sobre las dos condicionantes claves, que permitirán llevar a efecto una estrategia exitosa de Equipos de Alto Desempeño. Definitivamente tendría yo muchas más recomendaciones que hacer, pero en esta ocasión sólo mencionaré el papel que juega la alta dirección y relaciones industriales, a través de la función de capacitación, porque son claves para asegurar un inicio exitoso.
El papel de la alta dirección. Los Equipos de Alto Desempeño, sólo serán posibles en organizaciones de Alto Desempeño, lo que significa que deben estar integradas por directivos, jefes, mandos medios y empleados de Alto desempeño, que crean, y por lo tanto se integren por convicción, en los procesos participativos, rechazando viejas formas, que escudadas en el famoso dicho: “que se haga la voluntad de Dios en el mula de mi compadre”, aceptan resignadamente las ideas “locas” del director en turno, pero sin estar dispuestos a hacer en la práctica, los cambios necesarios en su desempeño, tendientes a democratizar las funciones, y por lo tanto a propiciar, apoyar y hasta “tolerar” la participación. Y menciono “tolerar” porque la forma más sencilla, segura y cómoda de dirigir, es a través del autoritarismo que hace posible que las cosas se hagan tal y como el jefe ordena y sin desviaciones. Claro, si se equivoca éste, sus colaboradores sólo alzarán los hombros diciendo, “bueno, es que así me ordenaron que lo hiciera, y aunque me di cuenta que era una decisión equivocada… donde manda capitán no gobiernan marineros” y él argumentará jalándose los cabellos, “es que nadie me ayuda, todos parecen pasmados”, y lo que sí estará sucediendo es que la empresa se estará perdiendo del talento de todos sus trabajadores operativos.
Es un hecho, y a estas alturas del partido ya todos lo sabemos, que el autoritarismo, jamás va a propiciar la participación, por lo que Equipos de Alto Desempeño, en organizaciones autoritarias es la mayor utopía de la que podamos hablar.
Por otra parte, si este primer nivel no se encuentra previamente involucrado, quieran o no, van a boicotear todo el proyecto, con sus gestos, con sus comentarios y actitudes con las que evidenciarán su inconformidad resignada, a través de su falta de entusiasmo, y de respuestas racionales y coherentes.
Esto quiere decir que antes de bajar la estrategia de Equipos de Alto Desempeño hasta la base operativa, se hace necesario estar absolutamente seguros de que el nivel directivo ha “comprado” el esfuerzo, y que además están concientes de que les espera un arduo trabajo, que prácticamente será permanente, ya que si bien tiene un inicio bien definido, no tiene final, porque esto se debe convertir en una nueva forma de administrar.
Debemos también estar concientes de que los sistemas de Equipos de Alto Desempeño, en muchos casos, son considerados por los jefes y mandos medios como una amenaza personal, por lo que los combaten utilizando un argumento muy sencillo para justificar su rechazo, y es que si los colaboradores comienzan a tomar decisiones de manera autónoma, además de que las cosas no van a salir bien, porque son muy irresponsables, aparte de que no están preparados, ¿ qué va a suceder con aquellos que son los verdaderos responsables por los resultados, y que por lo tanto deben supervisar estrechamente a quienes los ejecutan para evitar desviaciones, si ahora no lo podrán hacer? ¿Van a cargar injustificadamente con las culpas? Y peor aún, ¿Acaso se trata de que vayan dejando de ser necesarios los jefes en la organización?
Esta tal vez, es una inquietud muy válida, pero si la empresa es de Alto Desempeño, podrá aclarar esta situación al explicar claramente a estos niveles organizacionales que los roles de los jefes, sencillamente van a cambiar al orientar sus esfuerzos, a lo que por lógica deben dedicarse, que es a la visión estratégica, dejando a los operadores la responsabilidad por el aseguramiento de los resultados cotidianos, y la mejora continua hormiga, lo que quiere decir del día con día. Los líderes pasarán obligadamente de una posición de vigilancia y supervisión estrecha para asegurar los resultados, a otra completamente subsidiaria, lo que significa dejar trabajar con libertad y solamente intervenir bajo solicitud, cuando el responsable por alguna razón no puede salir adelante.
Naturalmente que esto exige un cambio en las formas de dirigir, ya que el nuevo Líder de Alto Desempeño deberá ser preparado para asumir un nuevo rol, que es el de “asesor” dejando de lado el del capataz autoritario y poco carismático.
Una administración caracterizada por el Alto Desempeño, está obligada a dejar en el olvido la prepotencia directiva que ordena, sólo porque cuenta con el poder, y que exige que prácticamente le adivinen los pensamientos, y tendrá que ser mucho más accesible, apoyadora y tolerante, para poder generar confianza en la organización, circunstancia indispensable para lograr la participación madura. Así mismo, con la misma intensidad con la que explora nuevas estrategias para llevar a la empresa al éxito, debe definir liderar y apoyar, el proyecto de subsidiaridad, a través de desarrollar al personal, organizarlo para que tome sus decisiones, alentarlo ante las adversidades y aplaudir sus éxitos.
Algunas condicionantes y recomendaciones para asegurar el éxito de la estrategia desde los niveles directivos.
1.- Los directivos deben definir juntos, el alcance de su proyecto con la ayuda de un consultor de experiencia, que se convierta en el coach del sistema de participación. En muchos casos las organizaciones quieren desarrollar solos su proceso, y esto tiene inconvenientes.
A.- El líder formal finalmente va a decir la última palabra y harán lo que él diga aunque no estén de acuerdo, por lo que algunos no se integrarán al esfuerzo y se generarán conflictos innecesarios.
B.- Ante los desacuerdos, no existirá el facilitador que los ayude a pensar y que propicie el que se hable claro y sin temor a represalias. Esta es labor del coach.
C.- Un coach tiene experiencia en la implementación de estos procesos de participación. No es que sea un sabio, sino que simplemente ha estado involucrado en diversas experiencias, en las que ha sido testigo de lo bueno y lo malo. (Claro busquen un coach con experiencia acumulada, que pueda ser evidenciada por sus clientes, y no un teórico iluminado)
D.- El coach intervendrá al momento de bajar el proyecto a la parte operativa, lo que reforzará el convencimiento del personal operativo, al escuchar reflexiones de alguien imparcial, y de reconocida experiencia. La gente se harta de que sean sus jefes los que les dicen lo mismo siempre. No es que el coach vaya a suplir esa responsabilidad, sino que la reforzará, dando credibilidad, a las intervenciones de estos.
2.- La mayor parte de los jefes (dependiendo del tamaño de la organización) deben tener “vela en el entierro”, lo que significa contar con alguna responsabilidad en el desarrollo, operación y control del proceso. Si se dedican a ser espectadores solamente, automáticamente se convertirán en críticos destructivos, en cambio, si están involucrados en alguna actividad, adoptarán una paternidad sobre dicho proceso, y lo defenderán a capa y espada.
3.- La decisión directiva de iniciar el esfuerzo, no podrá detenerse. Esto significa comprometerse a una perseverancia a toda prueba, sin embargo, dado que esta es una actitud que va a contrapelo con nuestra cultura tan inconsistente (arranque de caballo pura sangre y frenón de burro maicero), conviene apoyarse en el coach, a quien le otorgarán la responsabilidad de exigir el cumplimiento.
4.- La dirección debe estar dispuesta a “voltear” la pirámide organizacional, otorgando autoridad para la toma de decisiones, a quienes tradicionalmente han sido sólo obedientes, al entender que la permanencia del negocio está en sus manos, por ser ellos los responsables de producir los bienes y servicios de calidad, y dejar satisfechos a los clientes, por lo que es indispensable que en este nivel operativo se actúe con rapidez, decisión y eficiencia. Naturalmente que este proceso se llevará el tiempo necesario, de acuerdo a la maduración del personal para asumir su nuevo rol.
El papel de relaciones industriales y desarrollo humano. Cuando en una empresa se decide llevar a cabo un paro de mantenimiento mayor, en un equipo estratégico clave, de inmediato se elabora un plan detallado, en el que se definen y anotan todas las actividades por desarrollar, con fechas y responsables, con el fin de culminar el trabajo en el tiempo establecido y al costo óptimo. La pregunta que yo siempre me hago es, si esto lo hacemos siempre para trabajar en las máquinas, ¿dónde están los planes estratégicos de la mejora del personal?
Si deseamos trabajar en una estrategia de implementación de Equipos de Alto Desempeño, al igual que con las máquinas, debemos preguntarnos, ¿qué queremos que esté sucediendo y en cuánto tiempo? ¿Qué acciones debemos planear con el personal para que en un año, o año y medio estemos disfrutando de estos resultados? Así como no se puede destapar una máquina sin haber hecho una planeación detallada, para contrarrestar lo que podamos encontrar, así tampoco es posible destapar a la parte humana, sin tomar acciones preventivas, correctivas y contingentes que nos permitan asegurar el éxito.
La planeación detallada de las reparaciones, las desarrollan los responsables de las áreas técnicas, por lo que debemos preguntarnos, ¿quiénes son los responsables de hacer la planeación detallada de las actividades de desarrollo necesarias, para la transformación de la forma de pensar y actuar de las personas de la empresa a los diferentes niveles? Naturalmente que esta actividad le corresponde a personal y capacitación, quienes no pueden de ninguna manera estar desvinculados de la planeación estratégica del negocio.
Por desgracia, en muchos casos esto difiere de lo que sucede en la realidad de innumerables organizaciones, ya que el área de personal define un programa de desarrollo humano, sin estar vinculado con las necesidades reales del negocio, y posteriormente se considera tan poco prioritario, que puede o no cumplirse, dependiendo del estado de ánimo de los jefes, quienes en su afán de no prescindir de su comodidad personal, se niegan a que su gente asista a los eventos, argumentando que tienen mucho trabajo. Por otra parte, ellos personalmente no acuden tampoco a estos por las mismas razones, siendo que los puede uno ver en sus largas juntas improductivas, en comidas con proveedores y clientes, o en viajes a convenciones.
Cuando el proceso de manufactura se detiene por algún problema, ¿puede un directivo clave dejar de hacer presencia en ese lugar por la razón que sea? En cambio, cuando se trata de desarrollarse o de participar en el desarrollo de su gente, es normal que las fechas se pospongan o incluso se cancelen, porque existen otras actividades supuestamente más contributivas.
Conozco varios casos de disociación, entre lo que la dirección desea y lo que realmente sucede. Plantearé el caso más reciente de una empresa transnacional importante. En la reunión directiva, (director general y directores de área) platicamos largas horas sobre lo que significa preparar a la organización para trabajar en un par de años en una estrategia de Equipos de Alto Desempeño. Después de esta exitosa reunión, el director de recursos humanos me solicitó asistir a una junta próxima con su personal de capacitación, para definir la estrategia, misma a la que por alguna razón este no asistió, por lo que yo tuve que explicar a sus colaboradores, lo que los directivos estaban solicitando, y les ofrecí presentarles un proyecto estratégico.
Posteriormente les presenté un programa de los primeros pasos, con alcance de un año, en el que fundamentalmente se capacitaría mes a mes en un diplomado, a la totalidad de directivos, mandos medios y supervisores, con el fin de que aprendieran y practicaran una serie de herramientas de liderazgo, orientado hacia el fomento de la participación, que les permitiera apoyar a los equipos de Alto Desempeño. Al mismo tiempo se les ofreció una serie de intervenciones masivas con el personal sindicalizado para prepararlos paulatinamente en este mismo sentido. La idea era que durante el primer año, se sensibilizara a la totalidad del personal a todos los niveles y de manera paralela, sobre la necesidad de invertir la pirámide organizacional, preparándolos para asumir sus nuevos roles.
Después de recibir mi proyecto, al que le dediqué un buen tiempo para adaptarme a lo que los directivos deseaban, los responsables de la función me comunicaron, que casualmente ya contaban con un plan a un año, “semejante” al que les presenté, y mi sorpresa fue que la estrategia era absolutamente inapropiada para apoyar las necesidades de la dirección, ya que era una serie de cursos desvinculados unos con otros, “de chile y de mole”, tal vez muy actuales, pero que de ninguna manera estaban orientados hacia asegurar que la organización trabajara bajo el esquema de Equipos de Alto Desempeño a mediano plazo, y lo más curioso del asunto fue, que en el último módulo de desarrollo, para dentro de dos años, me contratarían nuevamente para que yo “diera un curso” sobre la transformación de la empresa para formar Equipos de Alto Desempeño, como si esto se lograra tan sólo con esta acción.
Obviamente el personal responsable del desarrollo humano, no tenía ni la más remota idea de lo que la dirección requería, y menos de lo que significaba una estrategia de Equipos de Alto Desempeño, por lo que se concretaron a definir un costoso “programa de cursos” sin ninguna orientación bien definida, tan sólo incluyendo una serie de cursos relacionados con los conceptos “de moda” pero sin ninguna vinculación entre ellos.
Para asegurar la transformación de la empresa en el sentido deseado, es indispensable garantizar el profesionalismo de los responsables de capacitación, quienes deberán estar preparados para cambiar el concepto “cursos y seminarios” por el de “procesos estratégicos de cambio”, que respondan a los requerimientos de la planeación estratégica del negocio, ya que de otra manera estarán desperdiciando lamentablemente sus recursos, en cursos seguramente interesantes, pero francamente inútiles para los requerimientos futuros de la empresa.
Otra idea muy equivocada es el hecho de desarrollar los cursos y seminarios relacionados con la estrategia de Equipos de Alto Desempeño, “respetando niveles” lo que significa, directivos con directivos, mando medios con mandos medios etc. Porque definitivamente ni ayuda a la integración de todos, ni apoya la idea de la nueva democracia organizacional a la que se desea llegar, ni permite lo más importante que es la estandarización de criterios sobre la nueva forma de trabajar entre todo el personal con mando. Es la función Relaciones industriales la que está obligada a romper con las diferencias organizacionales, fomentando una gran integración que asegure el que a todos los niveles se conozcan, y dominen los mismos temas relacionados con el liderazgo, porque en ocasiones tanto se cuidan los niveles y lo que “se les dice” a cada uno, que la organización se torna en una Torre de Babel en la que se hablan idiomas diferentes.
Estas son sin duda, algunas recomendaciones básicas para transformar a las empresas orientándolas hacia la participación total. Es un hecho que se me quedan muchas más en el tintero, no obstante lo que hemos analizado, son los dos mayores obstáculos que encuentro como consultor, al tratar de ayudar a las empresas en este sentido.
Los mexicanos, culturalmente somos inconsistentes y volubles, razón por la que nos cuesta trabajo ser perseverantes para culminar las grandes tareas. Por esta razón, para lograr la transformación de la empresa, se requiere primeramente de un equipo directivo que rayando en la necedad, se comprometa con su plan de acción, y no quite el dedo del renglón suceda lo que suceda, así como de un equipo de relaciones industriales que planee el desarrollo humano, de acuerdo a la planeación estratégica del negocio, y que por ningún motivo permita desviaciones al plan aprobado, por muchas tentaciones que surjan en el camino.
Finalmente puedo concluir que esto que se ve cuesta arriba es posible, ya que he estado involucrado con empresas que lo están logrando, y que ahora reconocen que estas dos condicionantes planteadas son la clave de su éxito. Ojala le sean de utilidad antes de emprender su propia estrategia de Equipos de Alto Desempeño.

Ing. Ángel Díaz Mérigo
Consultor en procesos participativos para la innovación y liderazgo